Cómo cambiar la rueda de un coche

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Cómo cambiar la rueda de un coche

Cuántas veces vemos por la carretera vehículos en el arcén cambiando una rueda del coche, ¿verdad? Y aunque sabemos la importancia de tener la rueda de repuesto en buen estado e hinchada, hay muchos conductores que llegados al caso de pinchar no saben qué hacer.

Precisamente hoy voy a hablar de algo, que aunque parece básico para muchos, para otros que afortunadamente nunca les ha ocurrido, se sienten perdidos cuando se ven en la situación de que han pinchado una rueda.

Cómo cambiar una rueda si se pincha en 7 pasos

1.      Llevar el coche a una zona plana

Imagínate que pinchas en un pavimento irregular, bueno, pues lo primero que debes tener en cuenta antes de cambiar la rueda es que debe hacerse en una zona plana. Lógicamente con el vehículo no vas a poder circular mucho, pero por lo menos, elige un lugar donde puedas realizar esta tarea fácilmente.

2.      Asegurarnos de frenar el coche

Una vez que ya tienes ubicado el vehículo en una zona bastante cómoda para cambiar la rueda, recuerda que debes frenar muy bien el coche. También te recomiendo que dejes metida una marcha, para asegurarte que en ningún momento se va a mover el coche hacia ningún lado. ¿Parece obvio, no? Pero generalmente, cuando pinchamos estamos un poco cabreados/aturdidos y puede que no caigamos en algo tan básico como eso.

3.      Aflojar los tornillos de la rueda pinchada

Junto a la rueda de repuesto encontramos la llave de ruedas, la cogemos y aflojamos un poco los tornillos de las ruedas. ¿Qué pasa si el coche lleva tapacubos? Bueno, pues se quita primero éste. En el caso de que sean llantas de aluminio con un plato embellecedor para tapar los tornillos, pues lo mismo, se quita y ya se tiene acceso a los tornillos. Pero vuelvo a recalcar, los aflojamos  un poco, es decir, media vuelta. Aprovechando que está la rueda pinchada apoyada en el suelo, no girará y se puede hacer fuerza para aflojarlos.

4.      Colocar el gato

Los tornillos ya han quedado aflojados (que no quitados), así que es el momento de colocar el gato en el punto en el que esté diseñado el vehículo para colocarlo. Si esto te suena a chino, debes saber que el coche suele tener 4 puntos en los que poner el gato; pues tendrás que buscar el más cercano a la rueda pinchada y ponerlo ahí. Los puntos corresponden precisamente a cada una de nuestras 4 ruedas, así que no tendrás problema en visualizarlo.

Por ejemplo, si has pinchado una rueda delantera, pues más o menos a la altura de la puerta del conductor o donde el pasajero, verás una especie de labio que sobresale hacia abajo. También puede que tu vehículo tenga una marca que con una flecha y de otro modo nos indique una zona que es en la que el gato va a encajar. Al ponerlo exactamente donde en nuestro coche hay que colocar el gato, no correremos ningún riesgo de que se vaya a desplazar, ya que la zona específica se ha diseñado para este tipo de tareas.

5.      Levantar el coche con el gato

Una vez que nos hemos asegurado de encontrar la zona donde tenemos que poner el gato, hay que levantar el vehículo. ¿Cuánto? Lo suficiente para que la rueda pinchada se quede en el aire. Eso sí, hay que tener en cuenta que la nueva tiene que entrar. Una vez que tenemos el gato subido, como hay que quitar los tornillos de la rueda (porque antes solo los habíamos aflojado), por seguridad debes coger la rueda de repuesto y ponerla debajo del coche al lado del gato.

Aunque sería muy difícil, pero si el gato fallara o se rompiera, siempre tendríamos la seguridad de que el coche va a caer sobre la rueda y no nos va a poder chafar a nosotros. Si se rompe, además, es necesario tener que meter otro gato, con lo cual, poner la rueda de esta forma nos da seguridad.

6.      Cambiar una rueda por otra

Una vez que quitamos la rueda que ha pinchado, hacemos el cambio con la rueda de repuesto que hemos dejado precisamente bajo el coche (dándonos ese apoyo que acabamos de comentar por si el gato fallara). Al poner la de repuesto, la pinchada la colocamos del mismo modo que teníamos la otra por seguridad, es decir, debajo del coche junto al gato.

Tras poner la rueda, hay que poner los tornillos o las tuercas (dependiendo lo que lleve cada vehículo) de la forma más fácil que podamos y las ajustaremos todo lo que podamos estando la rueda en el aire. Después, sacamos la rueda pinchada que nos estaba sirviendo de apoyo del coche como medida de seguridad y bajaremos el gato por completo para que la rueda apoye en el suelo. Una vez que esté bien apoyada, volveremos a intentar apretar los tornillos todo lo posible, para asegurarnos de que no se va a aflojar y que no se queda torcida.

7.      Guardar la rueda pinchada e hinchar la colocada

En el mismo hueco donde llevabas la rueda de repuesto, debes colocar la pinchada, junto con la herramienta (la llave y el gato). ¿Qué hacemos con la pinchada? Una vez que llegues a tu destino, debes valorar si se puede arreglar o llevarla a un preguntar en un taller si merece la pena que la arreglen.

Mi recomendación es que antes de continuar, vayas a la gasolinera más cercana para ajustar la presión de la rueda de repuesto que acabas de colocar. Todo conductor sabemos la importancia de llevarla bien hinchada y hacerlo periódicamente, pero luego no son muchos los que cuando tienen que usarla está con la presión adecuada. Por eso, ve a una gasolinera y asegúrate de llevarla en buenas condiciones y continúa tu trayecto.

¿Cómo saber si hemos pinchado una rueda?

En principio el conductor lo va a notar, pero puede pasar que no se esté seguro, se oiga un fuerte ruido y no se pare. Y en ese transcurso en el que vehículo sigue circulando con la rueda pinchada, en ese caso, la rueda, aunque la intentemos reparar, no se va a salvar. Porque si se rueda mucho con ella estando chafada, la llanta acaba cortando la cubierta.

Si vemos que cuando vamos a coger el coche, le damos unas vueltas a las ruedas y vemos que hay una que parece que está un poco deshinchada, hay que ir a una gasolinera a hincharla. A partir de ahí, obsérvala. Si sigue perdiendo aire, es que puede tener un pinchazo leve o un poro que le hace perder la presión. Si vas por carretera y una rueda se ha pinchado, puedes ir notando que los baches los coge el vehículo de forma “diferente” al habitual, como si fuera una sensación más blanda, sin notar tanto el golpe del propio bache.

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